domingo, 11 de enero de 2009

Mi nombre es Harvey Milk

Nada especial. Interesante para saber un poco más sobre el movimiento gay y su origen en California, pero poco más. Si no fuera porque me interesan los movimientos sociales, creo que no habría aguntado hasta el final.

Cada vez aguanto menos las películas largas, pero en este caso no me había fijado en lo que duraba. De hecho no he ido a ver "Romanzo Criminale" en los Verdi justo porque duraba dos horas y media. Lo mejor ha sido volver a ver San Francisco. Esa era además el único motivo por el que me apetecía ir a verla, así que yo me lo he ganado.

Hablando de otra cosa, me encanta que el blog me esté sirviendo para encontrar viejos amigos. Ayer le tocó el turno a Steffen, un muy buen amigo que hice en mi etapa en Kent, el único amigo de verdad que hice. Por lo que me dice en el correo que me envió se ve que tuvo tiempo para conocerme bien:

… you incredible poser,

how can you grow old and and still have your blog linked to pictures taken from you with spanish celebrities, if such a thing does exist at all. And that greyscale image of yourself, you are redefining humbleness for the generations to come.

That is pathetic, or pattttthettttico as you would probably say.

Me ha hecho pensar un poco, y para empezar he quitado en enlace a las fotos de celebrities. Al menos para eso ha servido.

Esa es la parte buena del blog, pero también hay una mala. La semana pasada R me dijo, a la luz creo de la entrada de fin de año, que le sorprendía lo pesimista, o triste, que me estaba volviendo. La verdad, no sé si tiene razón o no. A veces pienso que sí, que me estoy volviendo un cenizo y un coñazo, y otras en cambio me doy cuenta que sigo siendo tan alegre y positivo como siempre con la diferencia de que antes no publicaba mis reflexiones íntimas sobre el sentido de mi vida, que por otro lado siempre he tenido.

En cualquier caso tengo que tener cuidado, porque realmente no debe ser muy alentador leer que el 2008 ha sido un año perdido para alguien que ha estado buena parte de ese tiempo trabajando conmigo. R, tranquilo, mis reflexiones a la luz de la lumbre aún siendo ciertas no quitan que me lo pase de puta madre haciendo lo que hago.

Ayer mismo se me ocurrió que estaría chulo montar una campaña divertida contestando a los de los autobuses de Barcelona, los del lema "Probablemente Dios no existe, no te preocupes y disfruta de la vida" Hay que aprovechar que nos pongan el debate en bandeja, y a modo de camisetas de selectividad pensar en frases divertidas con argumentos que muestren que es más probable que exista, y sobre todo que creyendo que existe es mucho más fácil no preocuparte y disfrutar de la vida. Se admiten propuestas.

Hacemos 20.000 camisetas y las repartimos por Madrid. Si no fuera por el frío sería una buena idea. ¿Chubasqueros?

martes, 6 de enero de 2009

La Ola

No tenía demasiadas esperanzas en que ninguna película lograra sacarme de este final de navidades, del paseo a caballo de esta mañana y de la imagen de R y A probando su balón en Cercedilla bajo de los copos de nieve que empezaban a dejar en la pradera una capa blanca.

Pero “La Ola” lo ha hecho, y de qué forma. Si algo me ha dado rabia al salir del cine es que sentía que "me la habían robado", que esta es la película que tendría que haber hecho yo. Es mi película. Puede incluso que demasiado, y por eso aunque me ha encantado creo que la he disfrutado un poco menos que A. Puede que yo la haya visto con un ojo demasiado académico, pensando en mi clase de movimientos sociales.

Porque la película trata, en primer lugar, del "material" del que está hecha una identidad colectiva y de cómo crear un "nosotros". Del discurso, de los nombres, de los símbolos, de los colores, de la necesidad de enemigos, de la exclusión necesaria, de la importancia de la acción, del deporte... ahora que lo pienso, lo único que se deja fuera es la música, con un himno la foto habría estado completa.

También aborda los motivos por los que un movimiento social puede surgir y tener éxito, y de las razones por las que la gente se une a ellos. Y casi me atrevería a decir, si pudiera verla de nuevo, que lo hace de manera exhaustiva: los motivos psicológicos, la falta de adaptación social, el valor expresivo de la participación social (hacer amigos), la posibilidad de luchar por valores inmateriales porque lo material está cubierto, el altruismo... y sobre todo, la necesidad de encontrarle sentido a la propia vida.

Ahí está el meollo de la cuestión, lo que explica tanto la fuerza de este tipo de identidades cómo el éxito que tienen en nuestra sociedad. Porque de lo que en realidad trata "La Ola" es del vacío de identidad de las sociedades modernas, de la necesidad que tiene el Hombre de saber el verdadero significado de su propio nombre, y de lo difícil que es descubrirlo en una sociedad en la que Dios ha desaparecido como explicación última de la Historia y de "mi historia".

Y se nota que el Director sabe dónde está esa explicación, porque la historia logra mostrarla de forma magistral contando la complejísima relación que existe entre la construcción de la identidad colectiva (el "nosotros") y la definición de la identidad personal (el "yo"). Y además muestra las consecuencias del proceso, a mi juicio sin exagerar lo más mínimo.

Lo genial de todo es que pudiendo ser un coñazo –pienso ponerla como obligatoria para mi módulo del máster de acción política- , la película cuenta todo esto de forma entretenida, con mucho ritmo y logrando un equilibrio en los temas y en los personajes que a mí personalmente no me parece nada fácil.

Me parecía mentira, al volver, que haga ya más de 10 años que en Iuve organizamos un curso de verano que se llamó "Nuevos Movimientos Sociales, de la Ideología a la Identidad" y que la parte práctica de cada grupo consistiera en crear un movimiento social nacionalista (uno de ellos era de Alcalá de Henares, recuerdo). Eran las rentas de Kent, C.R y Rovaniemi, de las que en buena medida aún sigo viviendo sociológicamente hablando.

Y mañana, vuelta a la vida normal. Uff…