Hoy estábamos en el cine, viendo una película que gira en torno a un futbolista, algunos de los pocos de esta ciudad a los que no nos gusta el fútbol. Estaríamos allí por cualquier razón, pero no por ver a Eric Cantoná. Lo sabíamos, porque mientras estábamos en el cine el Barcelona y el Madrid estaban jugando a fútbol y a nosotros nos daba igual.
La crítica de El País decía que el final era un poco del estilo de los de Frank Kapra. Es decir, feliz. Y sí, la película tiene un final feliz. En algún momento me he arrepentido de saberlo, pero la mayor parte del tiempo me he alegrado: todo lo que pasaba era tan duro, tan triste, que no sería fácil convivir con la posibilidad de que se estropeara todo, de que tanto esfuerzo fuera vano. Los ingleses tienen una especial capacidad para retratar la desesperación y la miseria de su estrato social más bajo. Ahora sólo se me viene a la cabeza "lloviendo priedras", pero hay todo un género en el que inscribe esta "Buscando a Eric". Lo bueno de la de hoy no es sólo que termina bien, sino que lo hace por la forma en la que se ponen en juego valores como los que no suelen salir bien parados en el cine. Es una peícula para sonreir y para salir sonriendo, así que hay que ir a verla.
Esta ha sido una semana de críticas a blog. En primer lugar fue M, que primero me dijo que esto estaba perdiendo interés (o nivel, no lo recuerdo bien) y que luego añadió algo así como que no debería volcar aquí mis neuras. Todo esto, por supuesto, con una sonrisa en la boca. Con lo de las neuras no sé bien a qué se refiere, lo del interés seguramente es cierto, al menos si el interés radica en las cosas que aquí cuente de las que me suceden reacionadas con mi trabajo.
M no entendía que no se trasladara aquí el enorme interés que según ella tendría mi actual trabajo. Seguramente tiene razón, pero poco puedo hacer porque ahora no sólo tengo un trabajo, sino que por primera vez me sucede que represento algo que me impide decir públicamente muchas cosas. Nos sólo, como es obvio, sobre lo que hago, sino sobre muchas cosas que pienso. Si, aunque esto no lo lea nadie. ¿Estoy exagerando? Puede ser, pero por si acaso opto por la prudencia. Algo tan tonto como lo que a UFV es la mejor Universidad de España. ¿Debo decirlo? Creo que no, sea o no cierto y lo piense o no. La institución para la que ahora trabajo colabora con decenas de universidades de España, y no está bien que alguien pueda pensar -o pueda saber- que tengo una inclinación especial por alguna de ellas.
¿Entonces de qué hablo? Pues de mis paseos a caballo, de las carreras por el Sardinero, de las pelícuas, de los niños... ¡Pero ojo! ¡¡Con los niños también hay que tener cuidado!! Porque por ahí vino la segunda crítica, en este caso de un anónimo. Un anónimo, a mi juicio, un poco exagerado y poco neurótico y un poco aburrido. Ese "estás jugando con fuego" por colgar aquí una foto del equipo de fútbol ganador del partido del colegio de R y A me pareció tan absurdo (si es en serio) que sólo me hizo reir. A me dijo, no contestes. Pero no, yo sí contesto. ¿No puedo colgar aquí la foto del equipo de futbol en el que juega R? ¿Por qué? ¿Qué puede pasar? ¿Qué puede hacer alguien con esa foto?
Están vestiditos, posando con el entrenador orgullosos de su victoria. ¿Qué pasa? Si no puedo sacarles así en el blog tampoco puedo llevarles en metro, o por la calle Goya, allí les va a ver mucha más gente. Y desde el punto de vista legal (el anónimo me aconsejaba hablar con un abogado) tampoco acabo de verlo... En cuanto leí el anónimo me acordé de las decenas de fotos que cada semana salen en el Diario Montañés de los equipos ganadores de las ligas de los colegios, de los barrios... Me acordé del programa de fiestas de Deba donde salen... Niños! Sí, niños!! Corriendo, jugando, disfrazados... Todo muy horrible, como lo de la entrada del domingo pasado.
Si quien escribió el anónimo es el padre o la madre de uno de los niños que salen en esa foto que me llame y la quito, no seré yo quien deje de respetar las manías de cada uno. Pero si no, la foto se queda ahí. Me arriesgaré a que alguien la copie y... ¿Y qué? Lo siento, mi corta imaginación no basta para descubrir qué horrible cosa puede suceder.
Pero mientras, para no echar más leña al fuego, hoy colgaré ésta que hice ayer en la dehesa, dando un paseo precioso a caballo.
Era mucho más bonito allí, sobre todo de luz, pero no está mal del todo y el encuadre es bueno. Y al menos no tiene peligro, ¿No?
domingo 29 de noviembre de 2009
Buscando a Eric
Publicado por Iñigo en 14:09 9 comentarios
domingo 22 de noviembre de 2009
Madrid-Bilbao-Santander
Hoy no podré ir al cine. He llegado hace un rato de Cercedilla, esta tarde me toca trabajar un poco y además por la noche me voy a Santander. Es lo que se llama un domingo bien aprovechado: esta mañana nos hemos ido a Cerce y me he podido dar una vuelta preciosa a caballo hasta la pradera de las cortes, cogiendo el camino que sale pegado al río después de cruzarlo, y disfrutando de un otoño que aunque habría podido ser más bonito si hubiera llovido algo más, en el pinar siempre es muy especial.
Albaicín estaba nervioso. Nos ha costado más de media hora cogerle, cuando por fin he R y yo hemos conseguido meterle en los corrales de la cuadra y atarle estaba ya sudando de las galopadas que se ha dado prao arriba y abajo. Al salir seguía sin tenerlas todas consigo, pegando brincos por cualquier cosa que pasara a nuestro lado. Un portazo de un coche, el ladrido de un perro, un pájaro, una bolsa, cualquier cosa le sobresaltaba. Ya por arriba, más cansado, ha ido más tranquilo. Cada vez lo disfruto más, nos vamos haciendo el uno al otro y eso nos da confianza a los dos.
Una de las cosas bonitas de ir a caballo es la compañía de los perros. No sé muy bien cómo, pero cuando salgo de casa con intención de ir a montar se dan cuenta en seguida, basta con que me despida de los niños y les pregunte si me quieren acompañar para que desde fuera me oigan y se pongan nerviosas (Sí, sé que he escrito "perros" y ahora "nerviosas", pero es que lo de "perras" me suena muy raro) La cuestión es que se ponen histéricas cuando se dan cuenta de que sí, de que efectivamente me voy a montar. Me imagino que los cuatro haremos una estampa bonita por el pinar, al menos es la sensación que da al ver las caras de los niños que nos cruzamos. Hoy me he dado cuanta, por cierto, de que soy un poco vanidoso y que cuando me cruzo con alguien hago un esfuerzo para que Albaicín arquee el cuello y se ponga guapo, redondo.
Esta ha sido una semana cansada pero
Ha habido que cortar, estaba donde no debía. Reanudo la redacción desde la T4, esperando a embarcar hacia Bilbao. Acaban de llamar. Voy a Bilbao no porque tenga nada que hacer allí, sino porque no he llegado al vuelo de Santander y esta opción es la que que quedaba para estar seguro de estar mañana prontito en Santander. Desde Bilbao aún me quedará una horita de coche para llegar a casa. "Casa" es, en este caso, el Hotel Bahía.
Sigo por cierto dándole vueltas a la posibilidad de cambiar el hotel por un piso en Santander, de hecho he encontrado uno muy apetecible muy cerca del hotel. Yo creo que es mejor desde cualquier punto de vista, pero no me acabo de animar a dar el paso porque estoy cómodo como estoy, porque nada me urge a cambiar y porque pensar en hacerlo me da un poco de pereza. Pereza y poco de miedo (Seguro que absurdo) a complicarme demasiado la vida.
Estaba diciendo antes que la semana había sido cansada, pero fructífera. Ahora lo puedo decir con más conocimiento de causa que hace un par de horas, cuando he empezado a escribir. Se acaba la cola del embarque, habrá que cerrar y seguir luego, en el coche de camino a Santander. Ya estoy: en el coche, con M, camino de Santander. Lloviendo. Esto del modem USB es casi mágico.
Aunque no sea ni de lejos la primera vez, nunca deja de sorprende la infinita estupidez del mensaje en euskera al llegar al aeropuerto de Bilbao. Sé que a las cosas no sólo les confiere valor la utilidad, pero este mensaje no es estúpido -mejor dicho, no sólo- porque no sirva para nada. Lo es porque en realidad no es nada. No me voy a meter aquí en el fregao de explicar lo que quiero decir, no son horas ni es el lugar adecuado, aunque sería un buen calentamiento para la clase de Nacionalismos que tengo que dar el viernes. A me dijo que se vendría a escucharla, e incluso que intentaría traerse a su madre, pero me imagino que al final se rajará. Me encantaría que se animara, sería tener dentro una especie de topo que añadiría tensión a la clase.
Empieza a llover más fuerte. Creo que aún no he experimentado el invierno de Santander, hasta ahora lo que estoy viviendo es un otoño casi veraniego que me tiene mal acostumbrado.
Esta semana se presenta muy distinta que la pasada. La anterior fue de mucho curro, esta está salpicada de tres saraos que también son curro, pero de ese que se parece mucho a perder el tiempo. Es un tipo de actividad que además me cansa mucho más que le verdadero trabajo que se sabe porqué se está haciendo y que se hace porque se está convencido de que es necesario.
Me iba ya, entre otras cosas para no marearme,pero de repente me he acordado de lo más importante que ha pasado este fin de semana. ¡Me he estrenado como "padre-que-va-el-sábado-a-ver-el-partido de futbol-de-los-niños"!
Nunca pensé que me fuera a emocionar tanto en un partido de fútbol, tengo que admitir que estaba fuera de mí. El equipo de A perdió 1-0, pero el de R ganó 3-1 !!
Publicado por Iñigo en 10:11 3 comentarios